Alfredo Cornejo vuelve a demostrar de qu lado est. Nunca del pueblo. Nunca de quienes ms necesitan. Su nueva jugada poltica es reflotar una alianza con Javier Milei, el mismo que se ha definido como “el topo que viene a destruir el Estado desde adentro“. Un Estado que, lejos de ser el enemigo, es el nico refugio para quienes no tienen otro abrigo.
No es la primera vez que Cornejo elige la vereda equivocada
Ya lo hizo cuando se aline con Mauricio Macri, cuando defendi un modelo que endeud a la Argentina con el FMI y que llev a Mendoza a una crisis profunda. Un modelo que prometa inversiones, crecimiento y desarrollo, pero que solo dej promesas vacas. Basta recordar la doble va Mendoza-San Juan, una de las primeras licitaciones que anunci Macri al asumir, an inconclusa, una obra que nunca lleg a ser la realidad que vendieron en los discursos.
Ahora, el gobernador mendocino vuelve a pensar en una posible alianza con el poder de turno, “Yo entiendo que ambos nos necesitamos” sin importar las consecuencias. En lugar de oponerse a un modelo que ajusta brutalmente a los trabajadores, que desfinancia la educacin y la salud, que elimina subsidios y encarece la vida de los sectores ms vulnerables, decide ser cmplice.
Porque esa es la palabra: cmplice. No hay otra forma de describir a quienes, en lugar de proteger a su pueblo, se suman al desguace. Milei habla de dinamitar el Estado, de destruirlo, de acabar con los lazos que sostienen a una sociedad. Y Cornejo lo respalda.
Y aqu la irona es tan grande como la paradoja: Hoy, gracias a la poltica nacional de paralizar la obra pblica impulsada por su propio aliado, Cornejo tiene paralizada una de las obras ms importantes de la provincia: la ruta variante Palmira. Una obra que es vital para el desarrollo de Mendoza, pero que se ve detenida por el mismo gobierno al que el gobernador mendocino decidi aliarse. Es una muestra clara de cmo la ambicin poltica de quienes se dejan seducir por el poder, los lleva a tomar decisiones que no solo son dainas para su pueblo, sino tambin para su propio proyecto. Cornejo se ha convertido en vctima de su propio aliado.
Es ideal para ser analizado sociolgicamente y psicolgicamente, porque es incomprensible pensar que alguien va a aliarse con un lder que paraliza una obra tan crucial para la provincia, entre otros mltiples perjuicios que trae a Mendoza. Es una contradiccin difcil de entender, una paradoja que revela lo errneo de su decisin.
El radicalismo mendocino, el mismo que alguna vez fue sinnimo de lucha por la educacin, por la justicia social, por la igualdad de oportunidades, hoy se pliega al modelo del individualismo extremo, del slvese quien pueda. Un modelo donde la salud, la educacin y la seguridad son un privilegio para quienes puedan pagarlo.
La historia no se construye solo con discursos. La historia se escribe con hechos. Y los hechos demuestran que Cornejo siempre ha estado del lado del poder y nunca del pueblo.
Que la historia lo juzgue.